Registros de observaciones y proyecciones climáticas proporcionan abundante evidencia acerca de la vulnerabilidad de los recursos hídricos y del potencial de ser fuertemente impactados por el cambio climático, con múltiples consecuencias para la sociedad y los ecosistemas.
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Técnicos y tomadores de decisión de entidades públicas
y privadas, que apoyen procesos de desarrollo rural en
un contexto de cambio y variabilidad climática, requieren
de mayor sensibilización, información, conocimientos y
capacidades sobre los efectos e impactos del CC&VC en
general y los relevantes para sus zonas de trabajo.
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Como entidad de desarrollo sería importante colectar la
siguiente información hidrometeorológica para el trabajo
local como datos básicos de la planificación:
• Precipitación (cantidad, distribución en el año,
intensidad, eventos extremos) y evapotranspiración;
•Temperatura media/mínima/máxima, y la ocurrencia
de eventos extremos como heladas;
• Caudales aforados en un determinado sitio,
distribución durante el año, y extremos;
• Datos de calidad del agua (bacteriológica, química y
física) (ver UNECE, 2008: 25)
Se requieren registros históricos de por lo menos 25-30
años, para poder analizar tendencias en medias y extremos.
Lo que generalmente producen los servicios meteorológicos,
pero no llega a los usuarios finales son los
pronósticos de clima de corto plazo (< semana) y de
mediano plazo (meses). |
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Es fundamental que los esfuerzos por mejorar el acceso,
el uso y la gestión del agua estén enmarcados en una
visión de cuenca y de la gestión integrada de los recursos
hídricos. Por más localizada que sea una intervención,
depende de los usos de agua, suelo y vegetación aguas
arriba y tiene implicaciones para usuarios aguas abajo, en
tiempo y en espacio, en cantidad y en calidad.
Aunque las intervenciones enfatizan los usos del “agua
azul”, específicamente el uso del “agua verde” (precipitación
y humedad del suelo), requerirá mayor información
climatológica (específicamente mayor pronóstico) para
poder aprovecharla con la mayor seguridad posible en la
agricultura y otros sectores.
Así mismo, las intervenciones a menudo robustecen la
disponibilidad local del agua para uso doméstico, abrevadero
y riego, pero a la par hay que considerar reducir la
demanda de agua. |
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La planificación de los esfuerzos de desarrollo rural y
urbano requiere la consideración e inclusión de criterios
que reflejen los efectos e impactos del cambio climático.
De lo contrario, los esfuerzos corren el riesgo de no ser
exitosos o, incluso, de ser contraproducentes.
En ausencia de información específica sobre los efectos
e impactos locales del CC&VC, es preferible acoger
opciones “no lamentables” para reducir la vulnerabilidad
de la población, como mejorar la equidad en el
reparto del recurso, la eficiencia en el uso y, en general,
la gestión de la demanda del agua (ver Bates et al.,
2008). |
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Se requieren políticas públicas que permitan ampliar
el alcance de experiencias que muestran impactos
positivos en la capacidad de adaptación al CC&VC, de
forma que los gobiernos lo cales puedan invertir en sus
territorios y acelerar el ritmo de implementación de las
medidas de adaptación, articuladas a la normativa local
y al presupuesto participativo (ASOCAM, 2008: 51). |
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